sábado, 25 de octubre de 2014

Los días 25 me traen recuerdos.

Más que bonitos, son recuerdos que me remontan a una vida que no iba a prosperar. Como bien lo dijo él el día en que me di cuenta que todo se perdió: ya sabía que no iba a funcionar. 
No necesito de una medium para que me diga que mi lugar no es ese. Con el simple hecho de ser independiente y valerme por mi misma, tengo para darme cuenta que no me merece. 

Lo que más gusto me da, es saber que su lugar está en la oscuridad. Que sus proyectos nunca se darán. Y no porque yo sea una mal vibrosa, no. Esas cosas se ven a kilómetros de distancia. Siempre fue conformista, y los conformistas no heredarán el reino de los cielos (el éxito). 

Sólo espero el momento en que pueda ver con regocijo su cara de derrota al enterarse que su "nueva familia" espera lo mismo que yo esperaba. HECHOS. 
Nadie vive de amor, nadie sacia su hambre con amor, nadie paga recibos ni una renta con amor. El amor, de hecho, es algo que nosotros hemos creado para sentirnos importantes en la vida de alguien. Bah, a quién le importa el amor si no puedes disfrutarlo libremente.

Tengo la sonrisa escondida en episodios del futuro, y espero sacarla algún día. Quiero poder decir: ya sabía que eso pasaría. Pero eras tan estúpido para darte cuenta. 

Que feliz seré. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Modestita.

Nunca he sido modesta, no sé si sea una virtud o una manera inconsciente de mandarme al carajo. 
Nunca lo he sido pero me gusta cuando la gente me dice que lo estoy haciendo bien, mejor que nadie. 
Siempre me ha dado pena que la gente me vea toca el piano, o que me escuchen cantar (cuando no lo hago de rebane). También me da mucha pena las cosas que escribo. Procuro no volverlas a leer porque siempre digo "Frida ¡no mames!", y termina por darme una inmensa vergüenza que desearía que nadie lo hubiera leído. 
Para terminar rápido, mi vida se resume en un "casi". Casi voy a las miniolimpiadas de gimnasia, lo que pasa es que no me levanté temprano (me dio miedo). Casi soy parte del casting de Cats pero es que tenía mucha tarea. Casi termino mi libro de cuentos pero es que no se puede trabajar, estudiar y escribir un libro de cuentos al mismo tiempo. 
A veces nos inventamos pretextos porque pensamos que no somos lo suficientemente buenos para lograr las cosas. 
Como si alguien nos dijera que nacimos para que se rían de lo que nos gusta hacer, aunque sepamos que lo hacemos bien, pero que vergüenza que se rían o que critiquen algo que sale de muy dentro. Eso no cualquiera lo soporta. 
También pasa que nos sentimos perfectos para una persona, y esa persona creemos que es perfecta para nosotros. Luego vienen los que ven el panorama desde fuera y te bajan de la nube diciéndote: oye ¿no crees que mereces algo mejor?. 
Tu los oyes pero no los escuchas; piensas que en el fondo lo dicen porque en realidad no conocen a esa persona tan especial para ti. "Deberían conocerlo", piensas. 
Es entonces cuando tu falta de modestia hace una sus peores jugadas y te encierras en relaciones o situaciones que tu crees que son lo mejor para ti, porque según tú, es lo que mereces. 
Es cierto que a veces no es bueno escuchar lo que dicen los demas, pero cuando uno se va conociendo, se tiene que dar cuenta que hay quienes sí necesitan que les abran el panorama y les digan que la están cagando, que tienen más para dar. 
Benditos amigos que te quieren hacer ver que puedes aspirar a más. Pero estúpidos algunos que creemos que estamos con madre cuando en realidad ni tenemos nada en común con la persona que según bajó del cielo para darnos el amor que tanto nos falta. 
La modestia a veces es indispensable en nuestras vidas. Creerte el mas chingon y el salvador del rock o de lo que más te guste, es algo que nadie te puede quitar, aunque seas el peor, pero por lo menos te tienes a ti mismo para animarte. Aunque no creo que si lo hagas mal tus verdaderos amigos no te lo vayan a decir. 
Estamos solos, no dependemos de nadie excepto de nosotros mismo. A algunos les cae el veinte muy rápido, otros tenemos que navegar entre olas de idiotez hasta que la vida nos lo dice de mil maneras, y entonces te la crees. 
Nadie es más que nadie, los caminos son diferentes, y lo que a mi me puede parecer una idiotez, a ti te puede parecer lo mejor que te pudo haber pasado. 
Cuando veas que la gente a tu alrededor avanza y tu sigues en el mismo lugar...

Te haré mierda algún día.

¿Que se sentirá lastimar a una persona intencionalmente? Me carcome esa idea. Ojalá pudiera hacerlo algún día para no morir con ese antojito de hacerle mierda el corazón a alguien. Pero más me gustaría hacerselo mierda al que me lo hizo primero. 

martes, 29 de julio de 2014

¿Por qué no fui un gato?

Cuantas veces no me decía mi mamá que tuviera cuidado con las decisiones que tmaba porquue ya no había marcha atrás. Claro, era más chica y no tenía la más remota idea de las GRANDES consecuencias.
Ahora que soy más grande y vieja, o chavorruca, o adulta contemporanea y esas cosas para decir que eres grande de edad pero jóven de alma, analizo todo lo que he hecho en mi vida y creo...creo tener una idea de cómo funciona este pedo.

Pues efectivamente, la voz de la expericencia me lo dijo y ahora con mi propia experiencia lo entiendo. No siempre uno puede tomar una decisión y decir que le fue de con madre. Casi siempre sale algo mal. No sé, es como si las decisiones que toma uno siempre fueran malas porque siempre sale algo mal. (Hablo por mi).

Como cuando decidí que estudiaría periodismo porque me gusta escribir. Mal motivo, pero a la vez sí me ha servido. Otra, cuando decidí que era buena idea gastarme el dinero de mi liquidación en ropa porque ya no tenía. También cuando decidí "eliminar" a una persona de mi vida porque no estaba "a mi altura". Esta última estuvo bien estupidamente decidida porque me sentí la gran chingona del condado y pues nada, igual de pendeja resulté.

He tomado buenas decisiones. Creo que han sido buenas porque han surgido buenas cosas. Digo: las cosas buenas o son suerte, o son el efecto de haber tomado una buena decisión.

Y pues, para toda acción hay una reacción. Lo malo es que ya llevo un periodo en el que las reacciones en mi vida han estado de la fregada. Me he divertido mucho llorando, extrañando, añorando, y odiandome a mi misma por esa cosa que uno hace en menos de un minuto y repercute en el resto su vida. Pinches decisiones mal tomadas. No sé por qué no fui un gato. Al menos no tendría que decidir más que entre cagarle el palo a la gente con mis maullidos o pasar todo el día dormida en la esquina de la casa.

Por cierto, me pregunto ¿dónde harán lobotomías?



jueves, 5 de junio de 2014



El misterio de la mujer cabrona.

 



Llevo meses, quizá años, escuchando la frase: “soy mujer, y soy una cabrona”. Pero es fecha que no entiendo qué quieren decir.
 

Supongo que su trenecito se fue construyendo y reclutando pasajeras desde que el libro “¿Por qué los hombres aman a las cabronas?” existe. Le he preguntado a varias personas (hombres y mujeres) qué es lo que significa esa palabra que encierra tan “admirable” mujer; aunque me han dado muchas respuestas, sigo sin entender al cien.

Una chica llamada Lydia Aquino escribió un artículo que, según ella, explicaría el por qué debemos aceptar que todas las mujeres somos unas putas. Me encantó su gramática, su ortografía, su forma de describir las situaciones, todo es perfecto excepto cuando trato de entender el punto al que quiere llegar. ¿Hasta qué punto una mujer cabrona empieza a ser feminista? ¿Entonces la más cabrona es la más puta? 


Según una de las respuestas que obtuve, la mujer cabrona es una manipuladora que seduce para obtener lo que quiere. Alguna vez en la vida todos, hombres y mujeres, llegamos a ese punto en el que creemos que es hora de recurrir a la manipulación por medio de la seducción. Es más, la publicidad se trata de eso. Ese punto no me espanta, de hecho a estas alturas de la vida difícilmente me espantaría con lo que el ser humano pueda hacer con tal de conseguir lo que quiere.

Entonces decidí buscar páginas de mujeres que se autodenominan cabronas y me encontré con un blog en donde hasta consejos y tips dan para que te unas al clan de las amigas de Jenny Rivera; obviamente no como tal existe un club, o creo que sí…chale.

Entre esos tips que da la autora del blog podemos encontrarnos con uno que me hizo reír mucho: Parecer ingenua. Si quieres ser una mujer cabrona, debes hacerle creer a tu novio, pareja, amante o como sea que le llames a la persona con la que sales, que no puedes hacer ciertas cosas que por naturaleza son masculinas. Ya sabes, como: abrir botellas, cambiar el garrafón del agua, y esas cosas que a veces no podemos hacerlas pero si intentáramos nos tacharían de “machetonas”. Aquí el punto es, que aunque tú sepas cómo hacer las cosas, aunque sepas cómo se llaman todos los jugadores de un equipo de futbol, pregunta. ¿Y todo sabes para qué? Para que hagas sentir útil en la vida a tu pareja.

Claro que he pedido ayuda cuando me encuentro en esas situaciones, pero en realidad no estoy pensando: “¡ah! mira, le voy a decir que me abra la cerveza porque si no se va a sentir inútil, va a pensar que no lo necesito y va a perder interés en mi”. La intención con la que hacen las cosas me molesta un poquito, no sé si los hombres estén de acuerdo, pero a mí se me hace muy mamón.

Otras cosas que me dijeron para explicarme que era una mujer cabrona fueron: sinónimo de una mujer infeliz mal querida y dispuesta a hacerle la vida de cuadritos a cualquiera que se interponga en su camino llámese hijo padre, madre, hermana(o), amigo, novio, amante etcétera; además de chantajista, manipuladora, sin educación y/o modales. Y bueno, también alguien me dijo que eran “puras viejas malcogidas”.

En otro punto de ese blog, invitan a friendzonear a cuantos puedas, que aceptes las invitaciones de cuanto admirador tengas, total es una salida. Deja que te consientan y te hagan sentir especial total no te vas a casar con ninguno. En este punto me pregunto ¿cuántos hombres estarán de acuerdo? No está mal sentirse querida y especial, pero entonces las cabronas que tanto profesan que ellas son autosuficientes y que no necesitan a ningún hombre para ser felices ¿DÓNDE ESTÁN?

Ahí es donde comienzan mis miles de cuestionamientos para esa nueva ola de mujeres que se sienten cabronas.

Después de mi ardua investigación (claro que no fue ardua, sólo publique mi preguntita en Facebook) sobre lo que significa ser una mujer cabrona, creo que me quedaré con la mejor explicación que me pudieron haber dado. No porque lo vea así, si no porque me pareció muy gracioso. Y me pareció muy gracioso porque tal vez sea verdad:

Mujer cabrona: Aquella mujer con el complejo de "Jenny Rivera". Complejo de Jenny Rivera: Dícese de aquella persona que se siente autosuficiente y en contra del sexo opuesto, cuando en realidad cree que su vacío emocional se llenará con la llegada de una figura paterna que satisfaga la necesidad que tiene con su complejo de Elektra.

Aún con todas esas respuestas graciosas que probablemente tengan razón, sigo teniendo dudas sobre el caso. Ojalá algún día haga una investigación profunda y escriba un libro que se llame: “¿Por qué los hombres ya no les creen a las cabronas?”. Y así acabaría el tren que algún día empezó arrancándole una ramita al feminismo.